Capítulo 10

 

Yokozawa Takafumi no Baai, Vol. 5

Traducción del japonés: Fencer_x  http://september.strawberrywine.org

Traducción del inglés: Sora-chan http://yaoinoaiscan.blogspot.com.es/

________________________________________________________________

CAPÍTULO 10

 

– Maldita sea… va a empezar a llover…

Yokozawa iba de camino a la oficina después de haber ido a almorzar en su descanso del mediodía y había comenzado a caer pequeñas gotas sobre la ciudad, un claro aviso del tifón que se acercaba a la región. Al parecer sería una gran tormenta y todos los medios de comunicación habían advertido a los espectadores con la previsión del tiempo, anunciando que llegaría a su punto máximo esa noche.

Todo eso, unido a las fuertes ráfagas que habían estado azotando esa mañana la zona, hacía que pudieses sentir por cada poro de tu piel cómo la tormenta se iba acercando. Yokozawa comenzaba a arrepentirse de haber dejado el paraguas esa mañana, pero igualmente no habría sido de mucha utilidad con aquel viento.

Echó a correr para huir de aquella llovizna pero chocó con alguien justo cuando entraba al edificio.

– Oh, lo siento, si me disculpa…

– ¿Yokozawa? –Su desafortunada víctima, de pie en las puertas automáticas, no era otro que el mismo Kirishima que había evitado el golpe apartándome del camino justo a tiempo–. Cuidado… ¿no te enseñaron en su momento a no correr por los pasillos?

– Eso es un hall, y… ¿a dónde vas?

– A almorzar. Pensaba en ir a recoger algo de comer antes de que el tiempo empeore.

– Acaba de empezar a llover –Le dijo Yokozawa. El único motivo por el que había estado corriendo de esa forma era por esa razón.

– ¿De veras? Mierda… y yo sin paraguas –El cristal de las puertas automáticas se estaba salpicando por las gotas que traía el viento y hacía un sonido discontinuo. La tormenta no había comenzado todavía, pero ya podía sentirse lo que se venía.

– Con este viento tan fuerte no te serviría de nada un paraguas. De todas formas, si vas justo ahora no pasará nada, ¿no?

– Nah, déjalo. Este tiempo es demasiado molesto como para salir.

– ¿Eh? ¿Y entonces? ¿Qué vas a hacer con el almuerzo?

– Ya me he llenado por completo con tan sólo ver tu precioso rostro.

– Sí, sí, deja de hablar en sueños. Me voy –Kirishima no tenía ningún motivo para soltar esas estupideces en un lugar como aquel. ¿Es que no podía simplemente mantener la boca cerrada?

– Joder, es que no me hace ninguna gracia salir a mojarme –Confesó Kirishima con los brazos cruzados. Yokozawa pensó que Kirishima estaba perdiendo el tiempo en pensar si ir o no, en lugar de ir directamente.

– Si vas a lloriquear tanto por mojarte, pues coge un taxi.

– Aunque lo intente, no creo que aparezca ninguno por arte de magia justo aho… ¡Oh, hay uno fuera!

Yokozawa se giró para ver como un taxi se detenía en frente de la oficina y un hombre salía de los asientos traseros después de pagar su tarifa. Yokozawa fue a decirle a Kirishima que se apresurase, pero éste se había detenido a saludar al cliente del taxi que entraba por la puerta.

– ¿Yasuda?

– ¿Hm?

– ¡Dios, parece que han sido años! ¿Cuánto tiempo hace desde nuestra última reunión?

– Vaya, Kirishima. Supongo que ¿tres? ¿Cuatro meses? ¿Qué estás haciendo por aquí? –El hombre se detuvo a hablar con Kirishima y su expresión cambió mientras lo hacían. Parecía ser amable con él y por las credenciales que tenía la tarjeta de su pecho parecía que trabajaba en Marukawa Shoten, pero Yokozawa nunca lo había visto antes.

– Podría preguntarte lo mismo. Suponía que a los lobos salvajes nunca los cazaban para ir hasta la oficina.

– Ey, no es como si quisiera estar aquí pero el propio presidente me llamó diciendo que si no enseñaba la cara por este sitio de vez en cuando, me echaba.

– Sí, bueno, pero tampoco era necesario que vinieras en un día con este tifón ¿no?

– Fue mi mala suerte decirle que estaría hoy aquí. No estoy en mis mejores días últimamente… –Dijo Yasuda con pesimismo mientras bajaba los hombros. Yokozawa pensó que era un hombre realmente cautivador, no tanto por el gesto que había hecho sino por la forma en que lo hacía.

Su pelo negro, brillante, estaba tan bien peinado que parecía una peluca y las gafas sin marco en lo alto de una delgada nariz le daban un aspecto elegante a su rostro… o más bien, aumentan su elegancia. Aunque era tan alto como Yokzawa, desprendía un aura totalmente diferente. De hecho, parecía que tenía muchas cosas en común con Kirishima.

Si un hombre con esos atributos hubiese estado por las oficinas trabajando, no había duda de que se habría convertido en la comidilla para las mujeres de todo el edificio. Sin embargo, Yokozawa tenía la absoluta certeza de no haber visto a aquel hombre con anterioridad.

– Pues bueno, vamos a terminar el proyecto del anime muy pronto, lo que significa que el próximo proyecto está al caer. Estoy pensando en pedir el presupuesto ya que estoy aquí.

– ¿El próximo proyecto? ¿Cuándo le dieron el visto bueno?

– Cuándo fue… pues hace algún tiempo ya. Pero si te soy sincero, me he olvidado. Oh, por cierto, el primer volumen saldrá dentro de muy poco.

– ¡Ya era hora! ¿Cómo va? –Parecían que se habían puesto a hablar de temas generales de trabajo. A Yokozawa le daba la sensación de que eran viejos amigos que podían hablar durante horas.

– Heh, ¿con quién crees que estás hablando? Yo fui quien lo hizo, así que estará perfecto, ¡obviamente! Ah, pero… ¿quién te acompaña? ¿Uno de tus lacayos?

Yokozawa había estado allí totalmente desapercibido observando a los dos hombres hablar ya que no había tenido ninguna oportunidad para intervenir, aunque realmente no era como si quisiera hacerlo. Se sintió nervioso cuando la conversación giró en torno a él.

– Oh, no, no. No soy un subordinado.

Siempre se ponía tenso cuando le preguntaban sobre la relación que mantenía con Kirishima. En teoría, Kirishima tenía un puesto superior al de Yokozawa, pero como estaban en departamentos diferentes no era un superior suyo. Si la persona que estuviese preguntando no fuese alguien relacionado con el tema de trabajo, simplemente diría que tenían una relación de senpai-kohai, pero incluso eso no era una definición del todo correcta.

– Ah, cierto, ustedes dos no se conocen ¿verdad? Él es Yokozawa, del departamento de ventas; más conocido como “Oso Salvaje”. Seguramente has oído hablar de él.

Yokozawa no soportaba que lo presentase de esa forma a alguien que no conocía de nada.

– Ah, sí, he oído hablar de ti. Todo el mundo dice que tienes unos grandes instintos para la venta. Así que eres tú, ¿eh? Yo soy Yasuda… hago anime –Yasuda se presentó con una sonrisa en la comisura de sus labios y una inclinación. Cuando le entregó su tarjeta de presentación, Yokozawa la cogió como de costumbre… pero sus ojos se abrieron de par en par al fijarse en el nombre de la tarjeta.

Yasuda Gou. El más grande y codiciado productor de anime de toda la compañía. Yokozawa estaba más que familiarizado con ese nombre así como con su trabajo, pero era la primera vez que había hablado con él. Parecía más fantasma que humano ya que se enclaustraba por propia voluntad alejándose de los proyectos y rara vez mostraba su rostro por las oficinas. Odiaba estar con otras personas y no solía presentarse a los compromisos sociales. Yokozawa nunca había visto, hasta ese momento, una imagen de aquel hombre.

– Seguramente has oído hablar de este tipo, ¿no? Es el productor de la serie Za Kan. Nos unimos en la misma época, pero casi nunca viene por las oficinas. Es como una especia de leyenda urbana por aquí, ya sabes.

– ¡Pero qué antipático! Me estoy dejando los huesos trabajando para el bien de la empresa, que lo sepas –Siendo un mismo compañero de época que Kirishima posiblemente tuviese que rondar los 30 años, aunque al verlo bien, aparentaba muchísimo menos de lo que Yokozawa asumía que tenía. Por su aspecto podía pasar perfectamente por un joven de 20 años, pero la forma en que se comportaba tenía un aire de superioridad que ninguno de los novatos podía lucir. Tal vez era por eso cuando decían que era una persona “carismática”.

El comentario de Kirishima sobre que Yasuda era más una leyenda urbana que una realidad no había sido exagerado. Todo lo que Yokozawa había oído de Yasuda había sido tan descabellado que difícilmente podía pensar que existiese alguien así.

– Sí, pero cuando tú dices “para el bien de la empresa”, quieres decir en realidad “para el bien de mí mismo”, ¿no? Te niegas siempre a coger proyectos que no te parecen interesantes.

– Hey, la compañía sigue teniendo beneficios al final, así que eso es lo importante. Y no es sólo que tome los proyectos que me parezcan interesantes, sino los que creo dignos de ello.

– Veo que sigues con la misma confianza de siempre, eh. Aunque supongo que eso es lo que te caracteriza.

– Tú eres la última persona de la que quiero oír eso –Ambos reían mientras se daban palmaditas el uno al otro, reconociéndose las grandes capacidades que tenían y, aunque Yokozawa no se sentía del todo excluido, sí sentía que estaba un poco fuera de lugar.

– Eso me recuerda, ¿es verdad que habrá un nuevo personaje en Za Kan? ¡Tienes que decirme esas cosas por adelantado! Tenemos que hacer el anime después de que salga la película, así que estoy respetando la temporalidad.

– Oh, por dios, no. Pues claro que no hay nuevos personajes. ¿Quién te ha dicho algo así?

– El presidente de la compañía.

– Creo que mencioné en alguna reunión la posibilidad de meter nuevos personajes en el futuro, pero ¿desde cuándo eso se considera un hecho? –Posiblemente Isaka, el presidente de la compañía, se había dejado llevar un poco en la charla con Kirishima sobre lo que acontecería en la serie. Isaka podía tener una mente creativa y audaz, y Yokozawa lo admiraba muchísimo, pero dejarse llevar por el momento era uno de sus pocos defectos. Muchas veces, todos los que estaban a su alrededor acaban envueltos en problemas por su culpa. Por poner un ejemplo, la feria de la empresa, había sido idea de Isaka por completo.

La planificación iba viento en popa, pero más les valdría rezar fuerte para que no hubiese problemas en los proyectos. Cuantas más personas involucradas, más probabilidad había que alguien metiese la pata, así que Yokozawa no podía descansar ni un momento y tenía que estar pendiente de todo.

El departamento de literatura, que hasta ese momento parecía ser su único dolor de cabeza, estaba comenzando a colaborar. Lo mejor sería utilizar el plan con el que había comenzado, pero si Yokozawa no conseguía mantenerlos todos a raya, no lograría seguir adelante con el proyecto. Mientras pensaba en todos las cosas de las que tenía que hacerse cargo, sintió un dolor agudo sobre su estómago.

– …¿verdad, Yokozawa?

– ¿Huh? Oh, lo siento… no estaba escuchando –Sus pensamientos se habían alejado de la conversación sin darse cuenta.

Kirishima iba a repetir la pregunta, pero de pronto sus cejas se unieron.

– Oye, ¿te encuentras bien? ¿Qué comiste?

En su mirada se podía ver claramente la preocupación y fue entonces cuando Yokozawa se dio cuenta de que había estado frotando con su mano su estómago.

– Es sólo un dolor de estómago, nada más –Aunque no era del todo mentira, el verdadero motivo de su malestar no era precisamente su almuerzo. Había sido capaz a lo largo de toda su vida de devorar casi cualquier cosa sin ninguna consecuencia negativa, pero parecía que el estrés era su peor enemigo.

– Ya estaba pensando que el Oso Salvaje estaba demasiado tranquilo hoy… pero parece que es sólo un dolor de estómago –Intervino Yasuda.

– Como ya dije antes, no soy así.

– Bueno, siempre y cuando no seas tan tímido. Ah, por cierto, tengo una duda… ¿por qué tú y Kirishima son tan cercanos?

– ¿Eh? –Como la pregunta no venía a cuento, Yokozawa parpadeó de forma estúpida. ¿Por qué había hecho semejante pregunta?

– Ah… déjame formularla de nuevo. Me estaba preguntando cuál es el vínculo que les une. Están en secciones diferentes, ¿no? Y además, está la diferencia de edad… sin embargo, ustedes dos parecen muy cercanos.

Yokozawa sintió cómo un estremecimiento recorría su espina dorsal ante aquella pregunta tan inocente. Era cierto que en un principio las personas habían encontrado algo raro que comenzasen a llevarse tan bien de pronto, pero como se habían acostumbrado a ello a nadie le extrañó después.

– Oh, bueno… esto… Yo estoy a cargo de la sección de ventas de comic… así que… –Antes, eso era lo único que tenían en común. Nunca habían coincidido en reuniones ni ido a tomar algo por ahí con los demás compañeros.

Tal vez fue por su expresión incómoda que Yasuda quiso ir más lejos.

– Y… ¿eso es todo?

– ¿Q-qué estás insinuando? No hay ninguna razón particular…

– ¿De verdad?

– Me encantaría saber por qué estás insistiendo tanto.

– Porque soy muy curioso.

– Me temo que yo no –Yokozawa sintió cómo se le ponían los pelos de punta ante la mala educación de Yasuda.

– Bueno… quiero decir… ustedes dos son pareja, ¿verdad?

– …..?! –El rostro de Yokozawa quedó al momento teñido completamente de rojo ante el comentario de Yasuda. Había sido más una afirmación que una pregunta, por lo que seguramente creía con total seguridad que así era.

La mente de Yokozawa se quedó en blanco, pero Kirishima lo confirmó sin ningún problema:

– Ohhh, así que te diste cuenta, ¿eh?

– ¡Lo sabía! Parece que todavía tengo mi sexto sentido. Oh… lo siento, tengo que darme prisa. Me dijeron que, como llegue tarde, mi culo peligraría al momento.

– Bueno, escóndelo por ahí y no dejes que te lo roben.

– Déjamelo a mí. Ya estoy acostumbrado –Y, con un gesto de mano, Yasuda se despidió yendo hacia el ascensor.

– Oh por cierto, Yasuda… vayamos a tomar algo por ahí pronto. Tendré algo de tiempo después de que imprimamos el Volumen 1.

– Claro, me encantaría.

Viendo con rostro inexpresivo cómo Yasuda se iba, Yokozawa hizo un esfuerzo terrible para organizar sus pensamientos antes de estallar en pánico.  Parecía que era el único en tomarse en serio todo aquello.

– Oye, ¿en qué diablos pensabas cuando admitiste aquello? –Aunque fuese inevitable que Yasuda pudiese llegar a sospechar, no entendía cómo demonios Kirishima lo había admitido de forma tan natural.

– Nah, todo va bien. No te preocupes. Él no es del tiempo que va largando todo por ahí. Puedes confiar en él.

El que fuese digno de confianza o no, no era el tema.

– Eso no era lo que me refe…

– Oh, parece que ha dejado de llover un poco. Voy a salir un rato para coger algo de comer. ¡Dale duro al trabajo!

– ¡Oye, espera! –Pero aunque Yokozawa estiró la mano, Kirishima ya había desaparecido y se quedó colgando tristemente en el aire. Kirishima traspasó las puertas automáticas y dejó a Yokozawa solo en la entrada.

____________________________

– ¿Todavía no te vas a casa, Yokozawa-san? –Le preguntó Henmi, que acaba de terminar sus tareas, con mirada preocupada.

– No, me iré nada más termine con esto. Adelántate tú.

– Bien… pues me voy yendo. Intenta no quedarte hasta muy tarde.

– Sí, sí, lo sé. Ten cuidado al volver a casa –Yokozawa no levantó la mirada de la pantalla del ordenador mientras lo decía.

Soltó un suspiro cuando el piso del departamento de ventas quedó en silencio. La razón por la que había estado tan lento en su trabajo había sido porque las palabras que había dicho Yasuda seguían rondando por su cabeza continuamente.

“Ustedes dos están juntos, ¿verdad?”

No había sonado como una burla, sino como si simplemente estuviese señalando algo obvio… Sin embargo, su corazón parecía haberse detenido de repente, en ese mismo momento.

Dado el grado de confianza que parecía tener Kirishima con él, suponía que aquel hombre era de fiar, pero la mayoría de la gente común no dejaba escapar comentarios tan delicados. Aunque en realidad… no era eso exactamente lo que le preocupaba.

Lo que más le preocupaba en esos momentos… era él mismo.

Hacía poco tiempo que le había sucedido algo parecido con Iokawa, quien también había averiguado la relación que mantenía con Kirishima y… sumado a Yasuda, el tema era preocupante. Que hasta ese momento dos personas se hubiesen dado cuenta, sugería que había algo entre ellos que los demás podían ver. Quizás Yasuda había visto el cambio en Kirishima después de haberlo visto por tanto tiempo, o quizás había algo distinto en la atmósfera de él y Kirishima que se podía palpar en el ambiente.

– ……

Sabía que no iba a resolver aquel misterio si no hablaba con el hombre en concreto, ya que Yokozawa no llegaría a ninguna parte pensando él solo. Pero… ¿cuándo podría ver de nuevo a Yasuda? Esa era la primera vez que había coincidido con él desde que empezase a trabajar en Marukawa, lo que significaba que podrían pasar años antes de que se reuniesen de nuevo.

– ¿Qué demonios voy a hacer…? –murmuró para sí mismo.

Guardó los archivos que acababa de terminar y se acomodó mirando hacia arriba, dándose cuenta de que estaba totalmente solo en la sección. Pensaba que, con todos los empleados yéndose a casa, se había quedado todo muy tranquilo. Fue en ese momento cuando recordó que se les había recomendado a los trabajadores que dejasen lo antes posible el edificio como precaución por el tifón.

Echó una mirada al reloj y vio que había pasado un buen rato desde que Henmi se hubiese ido. Probablemente había perdido más tiempo pensando en sus cosas que trabajando.

Miró por la ventana y vio que el tiempo había empeorado más de lo que pensaba. Los golpes de la lluvia contra los cristales había desdibujado la silueta de los edificios de en frente. El viento aullaba como los gritos de un animal salvaje a lo lejos.

Abrió una página de su navegador de internet para el ver el estado de los medio de transporte, sólo para comprobar que varias líneas de tren ya las habían cerrado y que la línea que él tenía que coger había sido una de las primeras en hacerlo. Yokozawa no creía que con ese tiempo ningún taxi se detuviese por la zona y, aunque podía tomar el camino largo hacia casa, no sería un viaje muy fácil. Había perdido por completo su oportunidad de regresar a casa esa noche.

– Bueno, supongo que no hay remedio… tendré que quedarme aquí–No le haría ningún daño no asearse por una noche y tampoco era la primera vez que pasaba la noche en la oficina. Cuando había comenzado a trabajar allí, se había tenido que quedar para hacer la preparación de algunos eventos. Es más, estaba seguro de que todavía tenía aquella manta escondida por algún lugar. Cuando se levantó para ir a buscarla, su teléfono móvil comenzó a sonar.

Miró la pantalla y luego respondió.

– ¿Diga?

– Me dijeron que te quedaste hasta muy tarde… te las arreglaste para volver a casa, ¿no?

Parecía que Kirishima se había preocupado y por eso lo había llamado. En un principio, Yokozawa había odiado esa manía que tenía de estar pendiente de él, pero ahora Yokozawa sabía cómo tratar esa parte.

– No, todavía estoy en la oficina.

– ¡¿Eso significa que no te has ido?! –Kirishima claramente no parecía muy contento con la respuesta de Yokozawa. Probablemente, no se la esperaba. Y a decir verdad, Yokozawa tampoco había planeado quedarse hasta tan tarde.

– Lo siento… perdí mi hora de descanso –Era lo único que podía decir y, aunque le hacía sonar como un idiota, era verdad.

Si Sorata hubiese estado viviendo con él, posiblemente habría hecho todo lo posible para llegar a casa, pero como estaba en el apartamento de Kirishima, no tenía de qué preocuparse.

– ¿Y qué vas a hacer? Todos los trenes se han detenido, ya lo debes de saber.

– Pues probablemente el viento me volaría hasta la cabeza, así que lo mejor será que me quede aquí. Una noche no va a matarme –Dentro de la oficina se protegería de cualquier posible accidente, y aunque no era el lugar ideal para dormir, por lo menos lo alejaba de la lluvia.

– … Por dios, supongo que no hay remedio. Sólo pórtate bien y espérate ahí, ¿vale?

Tras decir eso, Kirishima cortó la línea, dejando de fondo un zumbido monótono y continuo. “Que me porte bien y espere aquí… ¿qué significa eso?”. Yokozawa no era ningún crío rebelde, así que no había ninguna posibilidad de que saliese corriendo hacia la tormenta ni nada parecido.

Estiró el cuello y volvió de nuevo al trabajo. Si pudiese terminar los documentos que tenía sería todo ideal y, recordándose a sí mismo que no debía perder el tiempo en tonterías, se obligó a concentrarse ante el ordenador que tenía en frente.

_______________________

Su concentración se rompió por completo al escuchar el rugido de su estómago, recordándole a gritos que no había comido nada desde el almuerzo.

– …

Sería algo cruel llamar y pedir comida para llevar con aquel tiempo. Solía pedirse algo de curry cuando se quedaba tiempo atrás. Iba con frecuencia junto con sus compañeros a un restaurante que utilizaba una gran variedad de ingredientes y que eran rápidos en las entregas, por lo que se había convertido en uno de sus favoritos.

– Me muero de hambre…

– Sí, me lo imaginaba. Por eso te he traído algo.

– …

Casi saltó de la silla cuando escuchó cómo alguien le respondía. Al darse la vuelta, se encontró de frente con Kirishima que estaba de pie mirándolo.

– ¿Qué demonios estás haciendo aquí? –Su ropa era casual, ya que venía desde casa.

Un paraguas lleno de gotas de agua colgaba a un lado de él y la tela de su ropa había cambiado de color en las zonas donde la lluvia lo había empapado. Su cabello, húmedo y rizado, parecía ser una molestia ya que sacudió la cabeza mientras se quejaba:

– Uf, cómo odio mojarme…

Dejó el paraguas en un soporte junto a la puerta y sacó de una bolsa para excursiones una toalla que debió haber traído de casa. Se frotó con energía la cabeza para secarla.

 

– ¿Entonces por qué demonios se te ha ocurrido hacer el camino de vuelta a la oficina? Si te olvidaste de algo, estoy seguro de que podrías haber esperado hasta mañana.

– Idiota, he venido a buscarte a ti. Me dijiste que no podías volver a casa –Eso significaba que la frase “pórtate bien y espérate ahí” era en realidad “Voy a por ti, así que espérame”.

– … Ya te dije que pasaría aquí la noche.

– Pero, ¿no sentirás mal? ¿Aquí tú solo?

– No soy ningún crío. Y además, ¿qué ha pasado con Hiyo?

– Está en casa.

– ¿Quieres decir que le pediste a tu madre que viniese de nuevo? –Hiyori comprendía muchas veces que su padre tenía que trabajar, pero a veces necesitaban tiempo juntos padre e hija. Además, en una noche como aquella seguro que tendría que sentirse sola sin su padre.

– Mi madre iba a venir esta noche de todas formas. Me dijo que tenía que hablar con Hiyo sobre un disfraz.

– ¿Un disfraz?

– Sí, va a hacer algo para Halloween, creo –Eso le recordó a Yokozawa que la fiesta era a finales de mes y que en Japón se había vuelto muy famosa en los últimos tiempos. Si bien era un método comercial para muchas empresas, había algunos sitios donde se celebraban desfiles y en muchos parques temáticos a los visitantes se les permitía utilizar disfraces por ese día.

Parecía que a los japoneses les encantaba tomar todo ese tipo de festividades y convertirlas en eventos para divertirse. No había duda de que a los niños les encantaba la posibilidad de disfrazarse y recibir dulces. Yokozawa se preguntó qué tipo de disfraz tenía pensado llevar Hiyori.

– ¿Y no se supone que tú tienes que estar en esa discusión?

– Hey, el jefe no debe meter las narices donde no le llaman.

– Ya veo, dices esas tonterías, pero en verdad no quieres estar cerca cuando ellas están charlando, ¿no?

– Bueno, supongo que puedes decirlo así, si quieres. En verdad, no quiero que me pidan consejos. Dios, maldita lluvia… parece que no va a detenerse.

– Es un tifón, no hay nada que podamos hacer. Posiblemente se quede así hasta mañana –Había comprobado por el informe del tiempo que se iría reduciendo después de tocar la región de Kantou y aunque se suponía que se pondría soleado al día siguiente, habían recomendado no salir al exterior esa noche.

– ¿Será mala idea regresar a casa en coche?

– Bueno, podríamos esperar un rato a ver cómo evoluciona –Podían llegar a casa sin problemas, pero con aquel viento y aquella lluvia podrían tener problemas en la visibilidad y las ráfagas fuertes traerían escombros.

– Supongo que tenemos que pasar toda la noche aquí…

– Y esa era la razón por la que no deberías haber venido.

– … Bueno, estaba preocupado por ti.

– ¿Eh?

– Estás dándole vueltas a lo que dijo Yasuda, ¿no es así?

– ¡!

Yokozawa se quedó en silencio, las palabras parecieron huir ante la certeza de lo que había dicho Kirishima. Apenas habían estado hablando tres minutos, y ya se había dado cuenta de que había algo raro en él.

Kirishima se sentó en una silla al lado de Yokozawa.

– … Lo sabía. Pensé que era muy extraño que perdieses tanto tiempo aquí y te olvidases de volver a casa.

– Nadie dijo que estaba perdiendo el tiempo.

– Bueno, lo estabas perdiendo, ¿o me equivoco? De lo contrario, hubiera sido ridículo viniendo de ti que no acabases a tiempo tu trabajo y que no pudieses volver a casa en un día como este.

– ……. –Yokozawa no tenía nada que decir ante aquel fuerte argumento. Se sentía frustrado por no poder rebatir casi nunca las cosas que le decía Kirishima.

– De verdad, no tienes por qué preocuparte por él. Simplemente lo dijo porque se dio cuenta, eso es todo, estoy seguro de que no tenía ningún motivo oculto. Pero, si te hace sentir mejor, le diré que no lo vaya comentando por ahí. Así que… piensa que fue sólo un comentario que no venía a cuento y ya está, ¿vale?

– … Pareces muy cercano a él –Kirishima parecía confiar mucho en Yasuda. Los compañeros que empiezan a la misma vez suelen crear vínculos muy fuertes… No es como si Yokozawa no lo entendiese, pero… de alguna forma no se sentía muy bien al respecto.

–… ¿Celoso?

– ¡No he dicho nada parecido!

– Ah… ya veo lo que pasa… Sep. Estás celoso… ya lo pillo.

– ¡Ya dije que eso no es! –Aunque intentaba negarlo, tuvo que admitir en un pequeño rincón de su mente, que había algo de verdad en ello. Aun así, aquellas no eran las formas para decirlo.

– Deberías intentar ser más honesto contigo mismo.

– Cierra la boca… lo que me preocupaba… Era yo mismo –Nunca llegarían a ninguna conclusión soltando pullas el uno con el otro, así que Yokozawa decidió tomar la iniciativa. No le gustaba nada la sensación de ser el primer en hablar, pero eso iba a ser mejor que mantener la boca cerrada y escuchar todo tipo de estupideces por parte de Kirishima.

– ¿De qué estás hablando?

– No se trata sólo de Yasuda… hace poco, Iokawa también se dio cuenta de que éramos pareja, ¿recuerdas? Y eso me he hecho pensar que…. Quizás estoy haciendo algo… o estoy actuando de alguna manera… que resulta obvio.

– Ah… –Kirishima hizo una mueca con la boca, como si hubiese estado pensando en lo mismo.

– Tú… ¿cómo crees que se dio cuenta?

– Mm, no estoy seguro… nunca le entendido del todo, pero puede llegar a ser muy astuto a veces. No hay nada que se le escape.

– Ya veo…

– Pero… creo que, honestamente, tengo que mejorar en eso. Intentaré ser más cuidadoso para la próxima vez.

– Te lo agradecería –Si bien no habían resuelto el problema, había sido un gran avance que Kirishima reflexionase sobre sus acciones. Últimamente había ido demasiado lejos en lo que hacía así que Yokozawa se sintió más tranquilo al oírle decir que tendría más cuidado.

– Ah, por cierto… vamos a comer. Traje la cena –Kirishima sacó del bolso una cajita con cuatro pequeños onigiri, un tamagoyaki y una salchicha en forma de pulpo.

– … No me digas que lo hiciste tú…

– Por Dios, no. Lo hizo Hiyo, diciendo que se sentía mal por ti porque seguramente estarías hambriento. Por cierto, también hizo el tamagoyaki.

– Hiyo… ¿hizo esto por mí? –Sintió como el calor invadía su pecho por la emoción. El tamaño de los onigiri eran tan pequeños por las manos que los habían hecho y ese pensamiento le llenó de cariño. Cogió uno de ellos, encerrado en su envoltorio, y sintió cómo todavía quedaba algo de calor.

– Mejor estate agradecido conmigo también, que llegué hasta aquí con este maldito tiempo infernal.

– … Lo estoy. Agradecido, quiero decir… Gracias –Le había sorprendido, claro que sí. Sospechaba que sus nervios le habían traicionado.

– De nada. Pero por favor, mira como lucen… dame uno, anda.

– ¿No has comido todavía?

– Lo hice, pero sólo con ver estas onigiri me vuelve a dar hambre.

Le pasó uno a Kirishima quien se la comió en dos rápidos bocados. Los tres restantes que quedaban desaparecieron en el estómago de Yokozawa. Atacaron el tamagoyaki y la salchicha en tan solo cinco minutos. La hora de la cena, había terminado. Pero aun así, no fue suficiente para saciar a Yokozawa.

– Estaba delicioso. Dile a Hiyo que me encantó la comida.

– Díselo tú mismo. Vas a venir mañana, ¿no? Ah… tienes un grano de arroz…

– ¿Dónde? –Seguramente habría sido por la rapidez con la que había comido.

– En el lado derecho de la boca… no, ahí no… mi derecha, es por mi derecha… Ugh, déjalo, yo te lo quito.

– Puedo hacerlo yo mis… –En lugar de retirarle el grano de arroz, Kirishima se deslizó hacia adelante, con los labios tan cerca que casi podían rozarse, y, antes de que Yokozawa pudiese huir, apoyó su boca suavemente en la de él.

– … ¿Era en serio que tenía algo en la cara?

–… ¡Lo tenías, lo tenías! De verdad, ¿tan poco digno soy de tu confianza, Yokozawa?

– Sí –Su tono frío y antipático no ayudaba mucho a la situación. ¿Por qué aquel hombre tenía que tomarse siempre con esa actitud tan despreocupada las cosas más importantes?

– Ya sabes… estaba pensando que sería una buena oportunidad para hacerlo… pero supongo que no va a pasar.

– ¿Hacer qué?

– Sexo en la oficina.

– Hazlo tú solo –Soltó un gruñido ante la descabellada propuesta de Kirishima.

– Eso sería algo un poco difícil, creo. Oh, venga, no hay nadie, y estamos en el momento perfecto. ¿Qué te parece?

– Ni hablar. Además, ¿y si nos graban las cámaras de seguridad?

– Nah, no pasa nada. Sólo registran las entradas y salidas. Siempre y cuando no lo hagamos cerca de la puerta… no nos pillarán.

– Olvídate, hoy no vas a conseguir ninguno de tus “jueguecitos”

– Oh, yo creo que sí.

– No es algo de lo que deberías sentirte orgulloso.

– De sólo pensar en ello… solo nosotros dos… las únicas personas en todo este edificio en una noche de gran tifón. Nuestra conversación nos aleja de la realidad y poco a poco nos acercamos más y más… ¡¡Joder, sería un desperdicio que nos perdamos algo así!!

Yokozawa lo miró mientras buscaba una respuesta que darle a ese tono dramático que había puesto.

– ¿Qué fue del editor que decía que leer mucho manga no era bueno para la salud?

– Nunca dije que fuese algo malo, sólo estoy diciendo que me gustaría hacer algo parecido algún día –Era divertido ver cómo Kirishima sacaba lo positivo de cualquier situación, pero a veces sus ideas agotaban a cualquiera–. Merezco aunque sea una recompensa por haber venido hasta aquí en medio de una tormenta para darte un aperitivo.

– ¿Eh? –Las cejas de Yokozawa se levantaron ante sus palabras.

– Ya sabes, una recompensa. Pero bueno, como quieras… me conformaré con un beso en la mejilla –Le dijo mientras se golpeaba con insistencia el cachete. Ante la expresión antipática de Yokozawa, Kirishima se rindió dejando caer sus hombros–. Ah…  y aquí estoy yo, yendo al rescate, poniendo mi vida en riesgo y toda mi integridad física. Mi amante es tan frío… ¿qué no daría yo por disfrutar aunque sea de una dulce recompensa?

– Deja de quejarte, todo lo que tengo que hacer es besarte, ¿no? –Tras eso, arrastró los pies en el suelo para acercar más la silla hacia él y Kirishima se quedó paralizado ante la impulsividad de Yokozawa.

 

Yokozawa se acercó y hundió los dedos en el pelo de Kirishima… después atrapó sus labios en un beso pasional. Un beso en la mejilla hubiese sido aún más vergonzoso que uno normal y así, además, se aseguraba de que Kirishima no le respondiese ninguna de sus sandeces.

– ¿Satisfecho? –Murmuró, después de soltar los labios que había robado. Pero parecía que ahí no había acabado todo.

–… Ni de lejos.

– Ngh… –Dos manos sostuvieron su cabeza, volviendo al beso que habían dejado. Kirishima introdujo su lengua y ambos se besaron moviéndolas y saboreándose. Yokozawa sintió la lengua de él dentro de su boca y todo su cuerpo se estremeció.

– Hm… Mm….

No sólo era su lengua, sino que toda su boca se sentía en llamas y el calor le recorrió desde los pies a la cabeza. Mientras Yokozawa dudaba si detenerlo o  no, Kirishima lo sujetó por las caderas para acariciarlas.

Comenzó a sentir cómo temblaba, pero sabía que si se dejaba arrastrar acabarían bajo los caprichos de Kirishima. E ir más allá de eso, no sería buena idea.

– Esto… es suficiente… –Apartó a Kirishima y le detuvo con la mirada… pero a cambio recibió una respuesta jocosa por su parte con la más grave de las expresiones:

– …. Sí. Definitivamente tenemos que hacerlo. Sexo en la oficina.

– Olvídate, de ninguna manera. Dios, eres totalmente idiota –Su gruñido hizo eco en todo el piso. Estaba claro que iba a tener que preparar las defensas contra Kirishima durante toda la noche…

____________

_____________________________

– Hace algo de buen tiempo.

– Sí, así es… –Como de costumbre, los días soleados después de un tifón eran un espectáculo para la vista. El cielo estaba tranquilo y parecía que haría muy buen tiempo ese día. Aunque el aire estaba un poco frío, eso hacía que la temperatura fuese aún más placentera.

“Justo igual que mi corazón ahora…”. El que Kirishima y él hubiesen avanzado tanto en su futuro, no quería decir que se habían acabado todos los problemas.

Yokozawa ya había convertido casi en una rutina dejarse caer por el apartamento de Kirishima. Sin embargo, seguía pensando en aquel lugar como su pequeño rincón secreto… Y por eso quería reducir la frecuencia con la que iba. Pero Kirishima había sido firme en sus intenciones de llevar a Yokozawa a su casa, así que no le había quedado más remedio.

–… Dije que me iba a casa.

– Sí, pero este lugar es también una de tus casas, ¿no?

– …

Si bien apreciaba lo que había dicho, no era tan ingenuo como para dar saltitos y agradecerle con alegría. Por supuesto, aunque no podían admitir la relación de forma pública, ser demasiado reservado en ello sólo traería más atención de la deseada. Pero a veces, cuanto más natural quería comportarse, más problemas parecía atraer, así que comenzaba a pensar que era un inepto en esos asuntos.

– Ah, buenos días.

– Kitagawa-san, buenos días –La mujer que les había saludado al salir del coche era la madre de Yuki, una amigo de Hiyori. Yokozawa se había puesto inmediatamente en guardia al tener que enfrentarse a un vecino nada más llegar y agachó la cabeza tras Kirishima a modo de saludo, ya que se habían visto en varias ocasiones con anterioridad.

La madre de Yuki era una mujer cálida, de esas que parecen que saben cocinar bien y preparar dulces. Hiyori aprovechaba esa bondad con bastante frecuencia.

– El tifón de ayer se hizo notar, ¿eh?

– Pues sí, no pudimos llegar a casa desde la oficina, así que aquí estamos, volviendo a la mañana siguiente –Aunque era una conversación cotidiana, Yokozawa estaba pendiente de cada palabra que decía Kirishima, preocupado por si podía dejaba escapar algo sospechoso.

– ¡Vaya! Debió haber sido algo inoportuno. ¿Hiyori-chan estuvo bien sin ti?

– Mi madre estaba ayer de visita, así que pasó aquí la noche. Siempre acabo quedándome en deuda con mis padres.

– Tiene que ser bonito tenerlos viviendo tan cerca. Yo me veo a mí misma haciendo lo mismo si así fuera… oh, pero si alguna vez necesitas algo, ¡no dudes en pedírmelo!

– Gracias por tu ayuda, como siempre. Aunque también tengo que disculparme por todos los favores. Espero que Hiyori no te esté causando ningún problema cuando va a tu casa de vez en cuando.

– ¡Oh, no, para nada! Ni mucho menos. Además, te comprendo, estamos los dos en el mismo barco, después de todo. Hiyori-chan es tan educada… Yuki se porta mejor cuando ella está alrededor y hace sus tareas.

– Me alegra oír eso. Me han contado por ahí que su padre es un vago perezoso, espero que no esté dando mal ejemplo.

– ¡Oh, por favor! Eres un padre fantástico, Kirishima-san. Aunque… tengo que admitir que Hiyori no deja de hablar ni un segundo de su Oniichan.

– ¿Eh? –Yokozawa hizo un sonido estúpido con su boca al ver que lo habían metido en la conversación.

– Las magdalenas que nos dieron el otro día… las hizo usted con Hiyori-chan ¿verdad?

– Oh, bueno, sí –Asintió de forma algo seca.

– ¡Estaban deliciosas! ¡Las adoré!

– Oh… oh, no fue nada, de verdad. Me alegro que les haya gustado –Inclinó la cabeza para agradecerlo. Sabía que sólo tenía que comportarse de la forma más natural y abierta posible, tal como hacía en el trabajo, pero el giro que había tomado la conversación le preocupaba.

– Debo decir que estoy muy celosa de Hiyori… Tiene que ser divertido poder hacer magdalenas con un Ochiichan tan increíble.

– Difícilmente, señora –Sabía que no eran más que halagos, pero esas palabras le avergonzaban muchísimo.

– Oh, miren que hora es. Siento mucho haberles entretenido tanto.

– Oh no, en absoluto, la culpa es nuestra por seguir aquí hablando.

Después de despedirse y de que Kitagawa se fuera, Kirishima reprendió a Yokozawa en un susurro:

– ¡Te pones muy tenso!

– ¡No es como si pudiera evitarlo! Nunca imaginé que querría hablar conmigo… –Había estado esperando silenciosamente en un segundo plano a que terminasen de hablar y daba por hecho que el no participaría en la conversación.

– Bueno, da igual. Al menos te llamaron “un Oniichan increíble”.

– Eso fue claramente un cumplido social.

– Aun así, significa que está encariñada contigo, ¿Verdad? Ganarías mucho más si no estuvieses todo el tiempo tan tenso, intenta tener un poco más de confianza en ti mismo.

– Lo sé, es que tan sólo… –Últimamente, Yokozawa había estado más nervioso y sensible de lo normal. Parecía que habían sucedido un sinfín de cosas interminables a cada cual más loca que habían sacado su lado más cobarde.

Entrar en casa de Kirishima ya no lo sentía como algo extraño… ir a cenar, jugar con Sorata, revisar la tarea de Hiyori… Pero aunque Yokozawa veía todas aquellas cosas comunes como algo especial, no podía llegar a disfrutarlo esos días.

–… Oye, ya lo sabes, si tanto te molesta, ¿por qué no le preguntas a él directamente?

– ¿Eh?

– Estás preocupado por aquello, ¿no? Si averiguas cómo se dio cuenta Yasuda, te quitarías un peso de encima, ¿no crees?

Era cierto, si pudiese averiguar el motivo que le había hecho pensar a Yasuda que eran pareja, podría resolverse todo ese asunto… pero iba a ser un poco difícil encontrar a alguien que casi nunca daba la cara en las oficinas.

– ¿Y cómo demonios se supone que voy a encontrarlo para preguntarle?

– Bueno, supongo que tendrás que confiar en el destino.

– Hey –Viendo como Kirishima eludía cualquier responsabilidad, Yokozawa lo miró irritado.

– Ya te lo he dicho, te quedarás calvo como te sigas preocupando por mierdas como estas.

– ¡Pues te diré que ni mi padre ni mi abuelo se han quedado calvos! –El simple hecho de responderle a comentarios de aquel tipo, indicaba claramente que a Yokozawa le preocupaban aquellos detalles y, echando un suspiro, estiró el cuello hacia atrás para ver el cielo soleado a lo lejos.

______________________________________

– ¡Por favor, voy a subir! –Gritó Yokozawa, corriendo para coger el ascensor que había comenzado a cerrar sus puertas. Se giró para agradecer a la persona que lo había detenido, pero sus ojos se abrieron de par en par–. Ahh…

– Hey, nos vemos de nuevo, ¿eh? –Sonrió Yasuda cuando sus ojos se encontraron con los de Yokozawa. Era la segunda vez que se veían, y la primera había sido hacía casi una semana atrás. A decir verdad, Yokozawa no esperaba encontrar a aquel hombre tan pronto ya que parecía más un fantasma que una persona.

Tal vez había llegado finalmente su oportunidad.

– ¿Acabas de venir de una reunión?

– Sí, estábamos ultimando los detalles finales para la próxima campaña –Cuando sonrió, el atractivo de Yasuda se multiplicó considerablemente. Yokozawa sospechó que nadie podría negarle nada teniendo una sonrisa como aquella. No se trataba de que fuese “el tipo ideal para alguien”, más bien era un atractivo tan grande que hasta intimidaba.

– ¿Qué piso? El del departamento de ventas es el 2, ¿verdad?

– Oh, sí, gracias –Yasuda pulsó el botón y un silencio se apoderó entre ellos. Era en momentos como aquellos en los que la duración del viaje en el ascensor se hacía terriblemente lenta e, intentando librarse de aquella situación tan incómoda, Yokozawa se obligó a hablar.

– ¿Puedo… hacerte una pregunta?

– Oh, claro, pregunta todo lo que quieras –Respondió Yasuda sin titubear. Kirishima había mencionado que hablaría con Yasuda sobre aquel tema, así que tal vez no era el lugar y el momento para sacarlo, pero como sabía que no tendría otra oportunidad para hablar con Yasuda, no podía dejarlo escapar.

– … ¿Cómo lo supiste?

– ¿Saber el qué? Oh… ¿lo tuyo con Kirishima? Siento aquello, te acababa de conocer y fui un bocazas. Supongo que si un total desconocido me dijese algo así, me quedaría algo molesto.

– Oh, no, no se trata de eso… –No quería que Yasuda se disculpase; simplemente quería saber cómo es que se había dado cuenta de la relación. Si pudiera saberlo… no cometería de nuevo el mismo error y, aunque no le gustaba depender de otro, en aquella situación era inevitable.

– Tengo un sexto sentido para esas cosas… Supongo que simplemente me di cuenta. Tal vez porque soy bi, sentí una ambiente de camaradería entre nosotros.

– ¿Eh? –Yokozawa sentía como si Yasuda hubiese dejado caer una bomba enorme y no estaba seguro de cómo responder a esa pregunta así que simplemente se quedó quieto mirándolo con los ojos parpadeando.

– Supongo que si me dan a elegir, prefiero quedarme con los chicos… Oh, pero no te preocupes, Kirishima no es mi tipo. Aunque tú no estás nada mal… pero no estoy tan desesperado como para ir tras alguien que está con otro.

– Uh… ah, bien… –Yokozawa había perdido totalmente la esperanza de seguirle el hilo de la conversación, ya que su mente parecía haberse quedado en remolinos con la que información que acababan de darle. Al menos había averiguado que Yasuda no los veía ni a él ni a Kirishima como posibles presas románticas. Ese hombre no parecía compartir el mismo “sentido común” que Yokozawa.

– Bueno, ya hemos llegado al segundo, te bajas aquí ¿no?

– Oh, sí –Salió del ascensor en un instante, pero cuando se giró hacia el ascensor, se encontró a Yasuda sonriendo mientras las puertas se cerraban.

– ¡Hasta otra! Parece como si te hubiesen destrozado el trasero, ¡pero aguanta!

Esa extraña alegría dejó a Yokozawa más confundido aun todavía. Yasuda era, posiblemente, una de las personas más extrañas que había conocido nunca.

– ¿Qué pasa, Yokozawa-san? Pareces perdido en tus pensamientos –Le dijo Henmi con tono de curiosidad.

– ¿Eh? Oh, no, no. Solo estaba despejándome un momento.

– ¿Estás bien? Has estado muy ocupado últimamente, así que… ¿seguro que no estás trabajando demasiado? Sin ti nos quedaríamos bastante perdidos en los proyectos, así que asegúrate de descansar lo debido y cuidarte.

–… En otras palabras, que te preocupa más la carga de trabajo que mi propia salud.

Ante esa respuesta, Henmi se puso un poco nervioso.

– Oh, no, espera, quiero decir, por supuesto que estoy preocupado por tu bien.

– Tus verdaderos pensamientos salieron a flote hace un momento, idiota –Pero la verdad es que no podía cabrearse en serio con el pobre Henmi. De hecho, pensó que sería agradable que todos fuesen tan abiertos y honestos como él… pero no iba a tener esa alegría.

– Oh… ¿en serio?

– Por dios, te perdono porque eres siempre así de honesto.

– ¡Por supuesto! ¡Eso es lo mío, después de todo! –Yokozawa no pudo evitar sonreír ante aquella amplia sonrisa descarada de Henmi. No tenía sentido molestarse por tonterías que no podían cambiar. Las cosas eran como eran.

– Me siento mejor ahora que he podido verte.

– Uh… bueno… no lo entiendo, ¡pero da igual, es genial!

– Venga, vamos a trabajar.

– ¡Por supuesto, señor! –Tras la energética respuesta de Henmi, Yokozawa siguió sus pasos hacia el piso del departamento de ventas.

 

FIN DE LA NOVELA 5

 

1 Response to Capítulo 10

  1. コルね on mayo 4, 2014 at 10:06 pm says:

    ¿Quien carajos es Yosuda?, algo me dice que me va a gustar mucho ese personaje (/ω\)
    ¿ No sabe nada de una próxima novela?

    cada vez veo más cerca la relación de Yokozawa y Henmi. Se están llevando mejor y Henmi es tan adorable. Me pregunto como avanzará él. La verdad es que no quiero una especie de trio ,sí es que da, entre Yokozawa, Henmi, Zen. Sería muy cliché.
    Arruinaría mi personaje favorito!! Que es el adorable Henmi jajajajajaj.
    Estuve esperando la salida entre Yokozawa y Henmi al bar, pero nada…¿ Qué se hubieran contado esa noche? Me pregunto… \(゜ロ\)

    Bueno. Gracias por todo como siempre. Hermosa traducción. Besosss!!! (tengo que leer wagamama!!asdghjkklñ)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *